sábado, 29 de marzo de 2025

COMARCA NOROCCIDENTAL MURCIANA


Continuamos la serie referida al HABLA MURCIANA con este nuevo capítulo

    En la parte más occidental de la Región se encuentra la comarca del Noroeste, una gran extensión territorial con picos montañosos que superan los dos mil metros de altitud; estamos en un medio de transición entre serranías y vegas, con el encuadre entre las sierras de Cazorla, Segura y La Sagra junto a las cuencas surorientales de los ríos Segura y Guadalentín. Este territorio histórico constituye el núcleo de mayor masa forestal de la región: poblado de pinos, encinas, robles y sabinas, el paisaje todavía conserva caseríos abandonados y parajes solitarios.

    Allí encontramos el pico Revolcadores que, con sus más de 2.000 metros de altitud es una de las cotas más elevadas de la Región de Murcia; también la sierra de la Muela, una auténtica reserva biológica que constituye la zona paisajística de mayor calidad de la comarca. Tradicionalmente el ámbito comarcal incluye la cuenca del río Mula, aunque por su proximidad al centro regional también podría asimilarse a la Vega murciana; dado que presenta características diferenciadas, más adelante dedicaremos un apartado propio a la subcomarca de Mula y su área de influencia. Como principales localidades del Noroeste hablaremos por tanto de Caravaca, Cehegín, Moratalla, Bullas y Calasparra, población ésta famosa por su gran vega arrocera.

    La capital de la comarca es Caravaca de la Cruz; situada en un enclave fronterizo entre Murcia y Granada, esta histórica plaza se articula en torno a su Castillo, levantado en el s. XV por la Encomienda de los Templarios, que constituyeron una Bailía aislada en su territorio. El establecimiento de los Pobres Caballeros de Cristo se enmarcó dentro de la estrategia marcada por la Corona de Castilla, consistente en mantener el control sobre el antiguo Reino de Murcia; se trataría de gobernarlo sin tener que ampliar los dominios de la Orden de Santiago, que ya se extendían hasta Moratalla por la Sierra de Segura como puede observarse en el siguiente mapa, del que resaltamos un detalle curioso: entre las poblaciones santiaguistas aparece Negra, luego a principios del siglo XIV todavía no se había producido el cambio de nombre de esta localidad.

    El municipio de Moratalla cuenta con una gran extensión, la más grande de la Región después de Lorca, distinguiéndose por la multitud de pequeños núcleos dispersos que la forman. Encaramada sobre un hermoso cerro, coronado por los restos de su castillo la antigua población, que mantiene su nombre de origen íbero, forma el impresionante conjunto monumental.

    Es preciso resaltar que el carácter rural de la zona facilitó la permanencia en ella de población musulmana, muy diseminada por toda la comarca. A este respecto, el realengo estableció medidas protectoras para los mudéjares, de forma que fueran estos contingentes quienes continuaran trabajando las tierras; sin embargo (Marín Ruiz, 2009: 12): “toda la normativa jurídica referida a los grupos de mudéjares evoluciona hacia un desarraigo del campesino musulmán de la propiedad de la tierra, hasta el punto de que en 1293 se les prohibió poseerla”. La posterior repoblación cristiana, atraída por el reparto de tierras, se produjo de forma muy lenta; los mayores contingentes de colonos procederían de Castilla y, en menor medida, de Aragón.

    Cehegín (la antigua Sanhâyín, nombre tomado de la tribu Sanhâya), es la segunda plaza en importancia de la comarca; el casco antiguo de la población, de ascendencia romano-visigoda, está declarado monumento histórico-artístico. La ciudad actual es heredera de la histórica Begastri, un asentamiento de orígenes iberos que fue municipio romano y alcanzó su mayor esplendor durante la etapa visigoda, momento en que se erigió como Sede Episcopal. Gracias a unos descubrimientos arqueológicos Begastri, que aparece ya en el Pacto de Teodomiro, fue localizada junto al margen del río Quipar, en el paraje del Cabezo Roenas, a escasos tres kilómetros de la actual población. Al estar la Cartaginense controlada por los bizantinos, el reino godo la elevaría a sede episcopal.

Las poblaciones de esta comarca son enclaves notables que comparten devenir histórico, lo que les hace presentar similares rasgos lingüísticos: murcianismos comunes, castellanismos, aunque también se nota la influencia aragonesa; sin embargo, la presencia de catalanismos es muy escasa en la zona. Al haber estado sujetas posteriormente a la jurisdicción de la Orden militar de Santiago, se detecta también cierta homogeneidad dialectal entre esta comarca y las tierras serranas de Albacete (Hellín, Yeste, Nerpio) e incluso de Granada (Puebla de Don Fadrique, Huéscar) y de Jaén (Santiago de la Espada, Segura de la Sierra). La característica lingüística más destacable a señalar es el generalizado yeísmo, un fenómeno muy arraigado en todos los estratos sociales, incluido el rural, lo que no resulta habitual.

Francisco Ramírez Munuera

1 comentario:

  1. Muy interesante como siempre para seguir conociendo un alicantino, los interiores de la Región de Murcia

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