Continuamos con un nuevo capítulo de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera referido al "habla murciana"
El Altiplano
Situada en el noroeste de
la Región, esta comarca debe su nombre a las características geomorfológicas de
sus tierras. Con una altitud media que está entre los cuatrocientos y
setecientos metros, sobresalen alineaciones montañosas que alcanzan su máxima altura
en la sierra del Carche, con 1.375 metros sobre el nivel del mar. Estamos ante
una encrucijada de caminos, que unen el valle del Vinalopó con la meseta y la
Comunidad Valenciana con el Valle del Segura. El territorio constituye la
frontera septentrional con la región manchega y se articula en torno a las
ciudades de Jumilla y Yecla.
Al instaurarse los reinos
de taifas, en tierras casi despobladas de la Cora de Tudmir, se construye una
fortaleza islámica o hisn conocida
con el nombre de Yakka. En su trabajo De Yakka a Yecla: origen del nombre de
Yecla, el historiador Aniceto López Serrano indica que el topónimo islámico de Yakka no es palabra
árabe, sino que hace referencia a una realidad iberorromana. El topónimo Iecla-Yecla aparece
antes del año 1000 en textos latinos como Iecla, pasando posteriormente a escribirse Yecla en lengua romance.
Tras la conquista
cristiana, Yecla acogería a gentes de procedencia diversa, conviviendo
repobladores tanto de la corona castellana como de la aragonesa, que fueron
desplazando a la población musulmana. Incorporada al Señorío de Villena, don
Juan Manuel incentivó la llegada de nuevos colonos, creando infraestructuras
hidráulicas y entregándoles tierras de los musulmanes; con ello pretendía
obtener ingresos procedentes de sus rentas agrarias. También el carácter de
punto de paso obligado convertiría a la localidad en puerto seco, en el que los
mercaderes debían registrar su género, por el que pagaban impuestos.
Yecla coincide con las
hablas manchegas en sincopar el superlativo en ismo: muchismo, lejismos. Por otro lado, en el límite
oriental de la zona se evidencia la penetración del valenciano, como ocurre con
la pedanía de Raspay (Raspajo de uva,
la principal producción agrícola de la zona) o El Raspai, situada en las estribaciones de la sierra del Carche y
lindante con el municipio alicantino de El Pinós. Su condición de tierra fronteriza
queda magistralmente reflejada en el Diccionario
del habla de Yecla, obra del historiador Miguel Ortuño Palao y la
catedrática Dª Carmen Ortín Marco.
La situación geográfica de Yecla,
como avanzada de la meseta hacia el Mediterráneo alicantino y como cruce y
enlace entre lo andaluz y lo valenciano, la convierte históricamente en una
tierra de tránsito, de absorción de gentes, catalizadora de culturas diversas…
Todo ello se refleja en su habla, perteneciente a la lengua castellana y
enmarcada en el dialecto murciano.
Sería prolijo plasmar
aquí el repertorio de voces yeclanas, así que nos limitaremos a mostrar una
selección de frases típicas que figuran en el Diccionario.
A la tía Capurucha la han encontrado, haciendo
capuruchos con un soldado
A lo justo, Yecla; ni faltó, ni sobró, ni hubo
bastante
Al catarro, con el jarro
Aquel que pone oliveras, no mojará aceite de ellas
Arroz de pollo, y el pollo en el corral
Beber a soplo y sorbo
Beber de un petón
No caerá esa breva
Conocer el percal
Cuando San Juan baje el dedo
Culico veo, culico deseo
Dar igual ocho que ochenta
Desangrarse las nubes
Descabezar un sueño
Dolor de codo y de esposo, duele mucho y dura poco
El vínico de Yecla todo lo cura
En invierno y en verano el capote con su amo
Entre marido y mujer, no te tienes que meter
Estar más amargo que la tuera
Estar más verde que una ova
Hacer un ladico
Hombre sincero, buen consejero
Ir en un perigallo, ir flechao
Los cuartos del sacristán como se viene se van
Molino parado no gana maquila
Parecer la marranica de San Antón
Parecer un rabo de lagartija
Pintar panes benditos
Poner en golondro
Quedarse como un nabo
Salir bufando
Salir del forro
Ser el quitolis
Soltar guita
Todos los que son chatos pagan tres duros, y siete y
medio los narigudos
Vale más una yeclana, entremedia de olivares, que
cuarenta forasteras, entremedia de cristales
Yecla, Yeclín, mucho dinero se encierra en ti, pero
más en la cueva del Arabí
Zurroncico canta, que si no te pego con la tranca
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