domingo, 1 de febrero de 2026

EL HABLA MURCIANA-EL ALTIPLANO

 Continuamos con un nuevo capítulo de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera referido al "habla murciana"

El Altiplano 

Situada en el noroeste de la Región, esta comarca debe su nombre a las características geomorfológicas de sus tierras. Con una altitud media que está entre los cuatrocientos y setecientos metros, sobresalen alineaciones montañosas que alcanzan su máxima altura en la sierra del Carche, con 1.375 metros sobre el nivel del mar. Estamos ante una encrucijada de caminos, que unen el valle del Vinalopó con la meseta y la Comunidad Valenciana con el Valle del Segura. El territorio constituye la frontera septentrional con la región manchega y se articula en torno a las ciudades de Jumilla y Yecla.

Al instaurarse los reinos de taifas, en tierras casi despobladas de la Cora de Tudmir, se construye una fortaleza islámica o hisn conocida con el nombre de Yakka. En su trabajo De Yakka a Yecla: origen del nombre de Yecla, el historiador Aniceto López Serrano indica que el topónimo islámico de Yakka no es palabra árabe, sino que hace referencia a una realidad iberorromana. El topónimo Iecla-Yecla aparece antes del año 1000 en textos latinos como Iecla, pasando posteriormente a escribirse Yecla en lengua romance.

Tras la conquista cristiana, Yecla acogería a gentes de procedencia diversa, conviviendo repobladores tanto de la corona castellana como de la aragonesa, que fueron desplazando a la población musulmana. Incorporada al Señorío de Villena, don Juan Manuel incentivó la llegada de nuevos colonos, creando infraestructuras hidráulicas y entregándoles tierras de los musulmanes; con ello pretendía obtener ingresos procedentes de sus rentas agrarias. También el carácter de punto de paso obligado convertiría a la localidad en puerto seco, en el que los mercaderes debían registrar su género, por el que pagaban impuestos.

Yecla coincide con las hablas manchegas en sincopar el superlativo en ismo: muchismo, lejismos. Por otro lado, en el límite oriental de la zona se evidencia la penetración del valenciano, como ocurre con la pedanía de Raspay (Raspajo de uva, la principal producción agrícola de la zona) o El Raspai, situada en las estribaciones de la sierra del Carche y lindante con el municipio alicantino de El Pinós. Su condición de tierra fronteriza queda magistralmente reflejada en el Diccionario del habla de Yecla, obra del historiador Miguel Ortuño Palao y la catedrática Dª Carmen Ortín Marco. 

La situación geográfica de Yecla, como avanzada de la meseta hacia el Mediterráneo alicantino y como cruce y enlace entre lo andaluz y lo valenciano, la convierte históricamente en una tierra de tránsito, de absorción de gentes, catalizadora de culturas diversas… Todo ello se refleja en su habla, perteneciente a la lengua castellana y enmarcada en el dialecto murciano.

Sería prolijo plasmar aquí el repertorio de voces yeclanas, así que nos limitaremos a mostrar una selección de frases típicas que figuran en el Diccionario.

A la tía Capurucha la han encontrado, haciendo capuruchos con un soldado

A lo justo, Yecla; ni faltó, ni sobró, ni hubo bastante

Al catarro, con el jarro

Aquel que pone oliveras, no mojará aceite de ellas

Arroz de pollo, y el pollo en el corral

Beber a soplo y sorbo

Beber de un petón

No caerá esa breva

Conocer el percal

Cuando San Juan baje el dedo

Culico veo, culico deseo

Dar igual ocho que ochenta

Desangrarse las nubes

Descabezar un sueño

Dolor de codo y de esposo, duele mucho y dura poco

El vínico de Yecla todo lo cura

En invierno y en verano el capote con su amo

Entre marido y mujer, no te tienes que meter

Estar más amargo que la tuera

Estar más verde que una ova

Hacer un ladico

Hombre sincero, buen consejero

Ir en un perigallo, ir flechao

Los cuartos del sacristán como se viene se van

Molino parado no gana maquila

Parecer la marranica de San Antón

Parecer un rabo de lagartija

Pintar panes benditos

Poner en golondro

Quedarse como un nabo

Salir bufando

Salir del forro

Ser el quitolis

Soltar guita

Todos los que son chatos pagan tres duros, y siete y medio los narigudos

Vale más una yeclana, entremedia de olivares, que cuarenta forasteras, entremedia de cristales

Yecla, Yeclín, mucho dinero se encierra en ti, pero más en la cueva del Arabí

Zurroncico canta, que si no te pego con la tranca

 

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