Continuamos la serie referida a EL HABLA MURCIANA de nuestro compañero Francisco Ramírez con este nuevo capítulo
JUMILLA
Jumilla es la otra ciudad importante de la comarca del Altiplano. En su Bastitania y Contestania del Reino de Murcia dice el canónigo jumillano Juan Lozano y Santa que Jumilla es voz arábiga, siendo su concepto Urbs pulcra o ciudad hermosa. No obstante, a pesar de la lógica querencia por su tierra, este ilustre historiador cree que el origen de Jumilla puede encontrarse entre las ciudades romanas llamadas Gemellas: las dos andaluzas, Tucci y Acci, la Gemella Tingitana (Jemella) y la de Córcega (Géminis).
Por otra parte, a la entrada del Siglo
XVII escribe el Licenciado Cascales que Jumilla es conocida por Coímbra, una
población y necrópolis ibérica situada en las estribaciones del monte Santa
Ana. Así, nos encontramos con dos enclaves en la zona: el poblado íbero,
situado en zona alta y el posterior asentamiento romano, emplazado en plena
vega. El año 1241 la plaza fue conquistada por las tropas castellanas de
Fernando III, pero en 1288 pasaría a manos de la Corona de Aragón, de quien
dependería hasta mediados del siglo XIV.
Línea
fronteriza entre los reinos de Aragón y Castilla acordada en Torrellas
La sentencia arbitral de Torrellas (Zaragoza) no delimitó de forma precisa la frontera entre reinos, dando lugar a posterior discusión de las partes. En la representación territorial que mostramos arriba puede observarse de qué lado caen las distintas poblaciones y como se produce una entrada artificiosa que rodea el término de Jumilla; también vemos como se produce la disrupción natural de la Cuenca del Segura, que el profesor Torres Fontes califica de disparate geográfico, histórico y político. Finalmente, Abanilla, Jumilla y Villena fueron reclamadas por los castellanos, siendo reincorporadas a Castilla en distintos momentos.
Jumilla comparte con Yecla las
características del habla del Altiplano; no obstante, existen diferencias,
siendo quizás la más significativa la influencia del valenciano. Corriendo el
año 1325, la población se nombraba Jumyella; posteriormente, ya en el siglo XV,
en un protocolo de límites entre pueblos aparece como Jumella, lo que denota la penetración del habla valenciana en la
zona. En el siglo XV la villa pasó a formar parte del
señorío del marqués de Villena, quien fomentó la agricultura, la ganadería, el
comercio y las construcciones religiosas, ya comenzadas a principios de siglo.
De esta forma se construyó, tras un largo periodo de tiempo, la iglesia de
Santiago, que sería
declarada Bien de Interés Cultural en 1931.
El etnógrafo Emiliano
Hernández Carrión, en su obra Palabra de
calle. El léxico de Jumilla, dice que
cada pueblo tiene sus hábitos y costumbres, que arraigan en la conciencia
colectiva de la comunidad; así el habla, los giros lingüísticos y el propio
vocabulario adquieren distinto significado en un determinado ámbito geográfico.
La proximidad de algunas localidades, tanto castellano-manchegas como
valenciano-parlantes, influyen sin duda tanto en la terminología como en las
formas de expresión jumillanas. Lógicamente también comparten características
regionales típicas, como pueden ser la neutralización y elisión de sonidos por
economías de habla, la frecuencia de aféresis y prótesis o la presencia de
epéntesis.
El léxico jumillano presenta
algunas formas muy particulares, entre las que sobresalen la gran riqueza de
aumentativos, diminutivos y también despectivos, muy abundantes y con gran
arraigo en el acervo popular. Otro aspecto a resaltar es la presencia de
catalanismos, aunque se trata de vocablos castellanizados de ascendencias
valenciano-catalana; no en vano estamos en tierra fronteriza, donde permanecen reminiscencias
históricas de las lenguas en contacto. Entre la herencia recibida hay un
repertorio de frases hechas que forman parte del lenguaje cotidiano, aunque su
significado no siempre resulta evidente; recogemos aquí una pequeña muestra de
ellas y para una mejor comprensión reproducimos las aclaraciones que nos aporta
Hernández Carrión:
Comer a dos carrillos y bola en medio
(Glotonería)
Chanchas marranchas (Sin problemas)
Dar cuatro cuartos al pregonero
(Difundir un cotilleo)
Dos por dos cuatro y me llevo pelo
(Exclamación)
Eres un pericón si chucha (Ser
libertina)
Ir a cosica hecha (Adrede)
Ir culo en pompa (Viajar mucho)
Ir a remata terrón (trabajar muy
ligero)
La nona del burro (exclamación)
No hay mejor señal de lluvia que
cuando cae (Estar la cosa clara)
Perder el ser de persona (Perder la
dignidad)
Ponerse el cielo de panza de sapo
(Amenazar lluvia)
Ser del rabo pelao (Delincuente)
Ser fuerte como pellejo de bree (Ser
muy flojo)
Tener el rastrojo andao (Libertina)
Tiempo astil (Mal tiempo)
Tonto la nona (Exclamación)
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