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miércoles, 11 de febrero de 2026

EL HABLA MURCIANA-JUMILLA

 Continuamos la serie referida  a EL HABLA MURCIANA de nuestro compañero Francisco Ramírez con este nuevo capítulo

JUMILLA 

Jumilla es la otra ciudad importante de la comarca del Altiplano. En su Bastitania y Contestania del Reino de Murcia dice el canónigo jumillano Juan Lozano y Santa que Jumilla es voz arábiga, siendo su concepto Urbs pulcra o ciudad hermosa. No obstante, a pesar de la lógica querencia por su tierra, este ilustre historiador cree que el origen de Jumilla puede encontrarse entre las ciudades romanas llamadas Gemellas: las dos andaluzas, Tucci y Acci, la Gemella Tingitana (Jemella) y la de Córcega (Géminis). 

Por otra parte, a la entrada del Siglo XVII escribe el Licenciado Cascales que Jumilla es conocida por Coímbra, una población y necrópolis ibérica situada en las estribaciones del monte Santa Ana. Así, nos encontramos con dos enclaves en la zona: el poblado íbero, situado en zona alta y el posterior asentamiento romano, emplazado en plena vega. El año 1241 la plaza fue conquistada por las tropas castellanas de Fernando III, pero en 1288 pasaría a manos de la Corona de Aragón, de quien dependería hasta mediados del siglo XIV.

 

Línea fronteriza entre los reinos de Aragón y Castilla acordada en Torrellas

La sentencia arbitral de Torrellas (Zaragoza) no delimitó de forma precisa la frontera entre reinos, dando lugar a posterior discusión de las partes. En la representación territorial que mostramos arriba puede observarse de qué lado caen las distintas poblaciones y como se produce una entrada artificiosa que rodea el término de Jumilla; también vemos como se produce la disrupción natural de la Cuenca del Segura, que el profesor Torres Fontes califica de disparate geográfico, histórico y político. Finalmente, Abanilla, Jumilla y Villena fueron reclamadas por los castellanos, siendo reincorporadas a Castilla en distintos momentos. 

Jumilla comparte con Yecla las características del habla del Altiplano; no obstante, existen diferencias, siendo quizás la más significativa la influencia del valenciano. Corriendo el año 1325, la población se nombraba Jumyella; posteriormente, ya en el siglo XV, en un protocolo de límites entre pueblos aparece como Jumella, lo que denota la penetración del habla valenciana en la zona.  En el siglo XV la villa pasó a formar parte del señorío del marqués de Villena, quien fomentó la agricultura, la ganadería, el comercio y las construcciones religiosas, ya comenzadas a principios de siglo. De esta forma se construyó, tras un largo periodo de tiempo, la iglesia de Santiago, que sería declarada Bien de Interés Cultural en 1931.

El etnógrafo Emiliano Hernández Carrión, en su obra Palabra de calle. El léxico de Jumilla, dice que cada pueblo tiene sus hábitos y costumbres, que arraigan en la conciencia colectiva de la comunidad; así el habla, los giros lingüísticos y el propio vocabulario adquieren distinto significado en un determinado ámbito geográfico. La proximidad de algunas localidades, tanto castellano-manchegas como valenciano-parlantes, influyen sin duda tanto en la terminología como en las formas de expresión jumillanas. Lógicamente también comparten características regionales típicas, como pueden ser la neutralización y elisión de sonidos por economías de habla, la frecuencia de aféresis y prótesis o la presencia de epéntesis.

El léxico jumillano presenta algunas formas muy particulares, entre las que sobresalen la gran riqueza de aumentativos, diminutivos y también despectivos, muy abundantes y con gran arraigo en el acervo popular. Otro aspecto a resaltar es la presencia de catalanismos, aunque se trata de vocablos castellanizados de ascendencias valenciano-catalana; no en vano estamos en tierra fronteriza, donde permanecen reminiscencias históricas de las lenguas en contacto. Entre la herencia recibida hay un repertorio de frases hechas que forman parte del lenguaje cotidiano, aunque su significado no siempre resulta evidente; recogemos aquí una pequeña muestra de ellas y para una mejor comprensión reproducimos las aclaraciones que nos aporta Hernández Carrión:

Comer a dos carrillos y bola en medio (Glotonería)

Chanchas marranchas (Sin problemas)

Dar cuatro cuartos al pregonero (Difundir un cotilleo)

Dos por dos cuatro y me llevo pelo (Exclamación)

Eres un pericón si chucha (Ser libertina)

Ir a cosica hecha (Adrede)

Ir culo en pompa (Viajar mucho)

Ir a remata terrón (trabajar muy ligero)

La nona del burro (exclamación)

No hay mejor señal de lluvia que cuando cae (Estar la cosa clara)

Perder el ser de persona (Perder la dignidad)

Ponerse el cielo de panza de sapo (Amenazar lluvia)

Ser del rabo pelao (Delincuente)

Ser fuerte como pellejo de bree (Ser muy flojo)

Tener el rastrojo andao (Libertina)

Tiempo astil (Mal tiempo)

Tonto la nona (Exclamación)

lunes, 16 de noviembre de 2020

EDIFICIOS HISTÓRICOS Y SINGULARES DE LA CAM/ 18 JUMILLA

 

En 1940, cuando se produce la creación de la Caja del Sureste, en la calle Cánovas del Castillo, número 82, estaba la Caja de Ahorros de Jumilla (fundada en 1893), en un edificio que había sido adquirido años atrás a su dueño, Francisco Palazón González, por 52.900 pesetas, y que fue reformado en 1930. Parece que allí también estuvo la Cámara Agrícola, fundadora de la Caja.

No puedo asegurarlo, pero intuyo que hoy corresponde al número 72, donde continúa la sucursal del Banco Sabadell, edificio que probablemente fuera construido sobre el solar de aquel y otro lindante a su espalda, en la avenida de Levante, frente al Mercado de Abastos.

Estas nuevas instalaciones –que incluían viviendas en la parte superior de ambas fachadas- serían inauguradas por la entonces C.A.A.M. en octubre de 1981 y además de comprender una espléndida oficina, en la parte trasera se albergaron las instalaciones culturales que comprendían un aula de cultura con un aforo de 250 localidades, una sala de exposiciones, la biblioteca “Roque Martínez Pérez”, una videoteca y un taller de artes plásticas. Recuerdo aquel acto, y que el vino de honor se sirvió en el garaje del edificio.

En 1993 se cumplió el centenario de la creación de la Caja jumillana y se celebraron diversos actos conmemorativos. Miguel Fernández, director de zona, escribió un artículo en la revista interna Mediterráneo´s.

Hoy, segregadas las instalaciones, las que quedaron afectas a la Fundación fueron cedidas al Ayuntamiento de Jumilla. Allí se instaló una vitrina del Proyecto Raíces, con documentos históricos de la Caja jumillana, que desconozco si allí continúa o se retiró.

Como en otras ocasiones, agradeceré cualquier comentario que mejore esta pequeña historia.

 

(Toni Gil)

Edificio actual en tiempos de CAAM 1975 a 1988

Fachada Caja Sureste en Jumilla