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miércoles, 26 de febrero de 2025

LA PACA

   En la zona norte del extenso municipio lorquino se encuentra la comarca de las Tierras Altas. Estamos en un vasto paraje con diversas pedanías, entre las que figura Coy, Don Gonzalo, Doña Inés y La Paca; estas dos últimas se encuentran relativamente próximas entre sí y ambas tienen nombre de mujer. Si se pregunta a los lugareños sobre la procedencia de estos nombres, suelen relatar una pequeña historia en la que entra en juego otro núcleo, casas de Don Gonzalo, más reducido que los anteriores. La historia o leyenda viene a decir:

 "Don Gonzalo y Doña Inés eran marido y mujer. Por ser Don Gonzalo el señor de aquellas tierras quiso dar a su esposa casa propia y terrenos en las mismas; pero Don Gonzalo tenía una amante, de nombre Paca, con la que se veía. Quiso también este señor dar a su amante casa y tierras, aunque con la prudencia oportuna para que no se airearan sus escarceos amorosos. Teniendo Don Gonzalo su mansión en el camino real de Caravaca, dio a Doña Inés las casas de su nombre, separados ambos lugares por el Cerro de Don Gonzalo.  A la Paca le dio una venta, mucho más cercana y próxima a él que la casa de Doña Inés; dicha venta se encontraba en el camino real a Caravaca, un tramo recto que permitía verse desde la distancia. Tuvo este señor acierto en que la ubicación del ventorro tuviera por medio con las casas de Doña Inés el Cabezo de La Paca, el cual servía de telón para que desde Doña Inés no se pudiera ver el hacer entre Don Gonzalo y la Paca; cuando Don Gonzalo quería verse con ella, no tenía más que salir de su casa y dirigirse a la venta"


Ese es el relato que durante siglos se ha venido contando, pero  ¿ qué hay de cierto en ello? La leyenda, aunque muy ingeniosa, no es   veraz porque ni Doña Inés fue mujer de Don Gonzalo ni la Paca amante de éste; es más, posiblemente ninguno de los tres personajes llegara a tener trato alguno entre sí.

Dª Inés de Morales y Molina, casó con D. Francisco de Ayala y Soto; tras el fallecimiento de éste la viuda permaneció en su propiedad de Campo Coy, quedando asociado su nombre a la misma, que sería conocida como «Casas de Doña Inés». En cuanto a D. Gonzalo Muñoz Musso, perteneció a una de las familias más poderosas de Caravaca: los Musso. Don Gonzalo contrajo matrimonio con doña Luisa Rodríguez y juntos fundaron mayorazgo sobre un vasto terreno que abarcaba centenares de fanegas en Campo Coy, estableciendo como requisito que el sucesor fuera uno solo y se llamara Gonzalo; así, las casas ubicadas junto a la Fuente del Moral comenzaron a llamarse «Casas de Don Gonzalo». Favorecería la perduración del topónimo el requisito de que el sucesor usufructuario llevara ese nombre.

       Posteriormente, su tataranieto don Gonzalo Manuel Musso y Marín engrandeció el mayorazgo, requiriendo mucha gente para trabajar las tierras. El crecimiento demográfico revitalizaría la población de la extensa heredad, beneficiándose de ello el asentamiento donde hoy se encuentra la localidad de La Paca; antes que nada, hay que decir que la susodicha Paca no se llamaba Francisca, sino Catalina. Nacida en Cehegín en 1585, era la mayor de cinco hermanos y sus abuelos paternos fueron Miguel Ciller y Catalina de Paco. Nuestro personaje llevó ese nombre de pila en honor a esta última y sería conocida de igual forma que su progenitora; su infancia se desarrolló en Cehegín y allí contrajo matrimonio con Pedro de Gea Peralta, que falleció pronto.

        En 1612 Catalina contrajo nuevas nupcias con Miguel García Carrasco, dueño de la hacienda donde hoy día está ubicado el núcleo urbano de La Paca; el nuevo matrimonio no duró muchos años, ya que Miguel García también falleció pronto. Con Catalina de Paco viuda por segunda vez empezaría a fraguarse la figura de La Paca, matriarca ya de la hacienda en Campo Coy. A partir de entonces el lugar empieza a ser conocido como la Casa de La Paca, en consonancia con su apellido; este sobrenombre se perpetuará más allá de su muerte, ocurrida en 1675. Tras el fallecimiento de Catalina, entre los bienes a repartir a hijos y nietos cabe destacar, por la cuestión del topónimo: “cinco peonadas de viña en la dicha parte de Campo Coy donde dicen la Casa de La Paca, así como dos cuerpos de casa en la dicha parte de Campo Coy y sitio de La Paca”

 

 NOTA de Francisco Ramírez Munuera: Esta entrada es un resumen del gran trabajo publicado por Nicolás Cubero Noguera:

POR TIERRAS ALTAS DE LORCA, TOPONIMIA Y APROXIMACIÓN HISTÓRICA


viernes, 1 de diciembre de 2017

COMIDA HERMANDAD 2017 EN CARAVACA DE LA CRUZ





     El viernes día 17 del pasado mes de noviembre se celebró la tradicional Comida de Hermandad que organiza Jubicam todos los años y que, en esta ocasión, nos reunió a casi trescientos compañeros en ese acto que nos viene tan bien para saludar a antiguos amigos o recordar a aquellos que  han quedado en el camino.

     La celebración en Caravaca de la Cruz fue una buena excusa para esos reencuentros y para degustar una buena comida en agradable compañía.

     La mayoría de los asistentes viajó en los autobuses fletados por Jubicam, que aparcaron junto a los Salones Castillo, partiendo desde allí, la mayoría, a bordo del tren turístico, que los llevó hasta la basílica, donde se ofició una misa.

     Seguidamente, de vuelta a los citados salones, el sacerdote que ofició la misa bendijo la comida, finalizada la cual, nuestro presidente, Paco Ramírez se refirió a la carta que le había enviado nuestro apreciado compañero Francisco Bernabéu Penalva, con referencia a la próxima reunión de la Federación Europea de Jubilados de Cajas de Ahorros. Se refirió también Paco Ramírez a las relaciones con la Fundación Caja Mediterráneo, a la obra de teatro que presentarán nuestros compañeros de Artescena y a la coincidencia de que se haya elegido la referida reunión de la Federación en la ciudad de Sevilla, coincidiendo con el cuarto centenario del fallecimiento del pintor Murillo.

     Nuestro compañero Antonio López habló de los viajes programados, tras lo cual se llevó a cabo la imposición de insignias a los compañeros que habían cumplido 80 años, siendo de destacar la imposición a nuestra compañera Juventina de la insignia por cumplir ¡noventa años!

     El sorteo de premios finalizó las actividades programadas y, como se suele decir: “cada mochuelo a su olivo”, confiando en que el próximo año la vida nos depare una nueva oportunidad de reunirnos.

     En el próximo boletín Jubicam habrá una más amplia referencia.