Publicamos un nuevo capítulo de la serie El Habla Murciana de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera
La comarca del Bajo
Guadalentín se extiende horizontalmente por la zona central de la Región de
Murcia. Estamos en un amplio valle, delimitado al Norte por Sierra Espuña y al
Este por el macizo de Carrascoy; la apertura hacia el Campo de Cartagena y el
litoral costero delimitan el espacio por donde discurre el río
Guadalentín-Sangonera. En esta área se encuentran las poblaciones de Alhama,
Librilla y Totana, a la que se suma la histórica plaza medieval de Aledo,
estratégicamente emplazada a seiscientos cincuenta metros de altitud; desde
ella, en días claros, puede divisarse la costa de Mazarrón, cuya población
también cabe incluir aquí.
La histórica villa de Aledo, es un pequeño
municipio escasamente habitado en la actualidad, pero en su momento el castillo
aledano, construido sobre el primitivo hisn
musulmán, fue punto estratégico de defensa contra las incursiones del reino
nazarí. La
frontera del reino de Murcia con el Islam daría protagonismo histórico a este
emblemático sitio durante siglos: el 14 de abril de 1257 Alfonso X dicta un
Privilegio Rodado por el que la Corona cede la plaza a la Orden de Santiago,
que creó una encomienda con los territorios de la propia Aledo, Totana, Pliego y Yechar;
posteriormente, en 1293 se le concedería a la villa el
fuero de Lorca, lo que implica la existencia de un núcleo organizado de
cristianos.
Tras la toma de Granada por los Reyes
Católicos, el
enclave perdió su condición de baluarte fronterizo y la plaza entró en declive;
Aledo comenzó a decaer en favor de su entonces arrabal, Totana. El nuevo
asentamiento, bien emplazado en el corredor del valle, ofrecía mejores
condiciones de vida: con clima apacible y buenas tierras, a mediados del siglo
XVI Totana se convirtió en un municipio floreciente. El propio Cabildo de Aledo
se trasladó allí y desde entonces las actas se empezaron a encabezar como “En
la villa de Aledo y Totana”.
Entrando en la configuración del
territorio, la comarca del Bajo Guadalentín se encuentra vertebrada por el
irregular cauce del río
que le da nombre, el Wad-al-littin (rio de barro o fango), también conocido como
Sangonera en su último tramo. El lecho
fluvial no es de caudal permanente, siendo alimentado por numerosas torrenteras
a lo largo de su recorrido y, aunque casi siempre está seco, en caso de avenidas evacua
grandes volúmenes de agua y sedimentos; actualmente estos aportes se derivan en
Totana por el canal del Paretón hacia la rambla de las Moreras, para desembocar
en el golfo de Mazarrón.
Por otra parte, se ha especulado con la existencia
de restos de un dique, cuya construcción original podría ser de época romana.
Aunque no hay certeza histórica de ello, sí existe cartografía antigua que
presenta la desembocadura de este curso fluvial por el litoral almazarronero.
Algunos mapas muestran dos ramales del río, uno encaminado hacia el Segura y
otro que se dirige directamente al mar. ¿Se trata de un error o, por el
contrario, refleja la antigua existencia de un conducto para desviar las aguas?
Regnorum Hispaniae nova descriptio
Aquí mostramos un fragmento del mapa peninsular
editado el año 1651 por los cartógrafos Willen Janszoom y Johan Blaeu, donde
puede verse que el Guadalentín no figura como afluente del río Segura, sino que
desemboca directamente en la bahía de Mazarrón. Aunque este antiguo mapa no muestra el
punto exacto de la desembocadura, como hemos dicho el río se canaliza por la
rambla de las Moreras, alcanzando el mar a la altura de Bolnuevo.
La doctora Consuelo Hernández Carrasco nos dice que
el nombre de esta playa debe proceder del valenciano bol: caladero de pesca; efectivamente, en su fondo
marino pueden encontrarse especies tan apreciadas como barracuda, dentón o
pulpo, por más que en la actualidad el atractivo de sus calas sea eminentemente
turístico.
Un
aspecto distintivo de la zona son las caprichosas formaciones rocosas de greda,
material compuesto de sílice y aluminio que el tiempo y la erosión han ido
moldeado hasta convertirlas en un paisaje verdaderamente encantado, como puede
apreciarse en la imagen siguiente.
Rocas de Bolnuevo
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