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martes, 10 de marzo de 2026

EL HABLA MURCIANA- BAJO GUADALENTÍN

 Publicamos un nuevo capítulo de la serie El Habla Murciana de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera

La comarca del Bajo Guadalentín se extiende horizontalmente por la zona central de la Región de Murcia. Estamos en un amplio valle, delimitado al Norte por Sierra Espuña y al Este por el macizo de Carrascoy; la apertura hacia el Campo de Cartagena y el litoral costero delimitan el espacio por donde discurre el río Guadalentín-Sangonera. En esta área se encuentran las poblaciones de Alhama, Librilla y Totana, a la que se suma la histórica plaza medieval de Aledo, estratégicamente emplazada a seiscientos cincuenta metros de altitud; desde ella, en días claros, puede divisarse la costa de Mazarrón, cuya población también cabe incluir aquí.

La histórica villa de Aledo, es un pequeño municipio escasamente habitado en la actualidad, pero en su momento el castillo aledano, construido sobre el primitivo hisn musulmán, fue punto estratégico de defensa contra las incursiones del reino nazarí. La frontera del reino de Murcia con el Islam daría protagonismo histórico a este emblemático sitio durante siglos: el 14 de abril de 1257 Alfonso X dicta un Privilegio Rodado por el que la Corona cede la plaza a la Orden de Santiago, que creó una encomienda con los territorios de la propia Aledo, Totana, Pliego y Yechar; posteriormente, en 1293 se le concedería a la villa el fuero de Lorca, lo que implica la existencia de un núcleo organizado de cristianos.

Tras la toma de Granada por los Reyes Católicos, el enclave perdió su condición de baluarte fronterizo y la plaza entró en declive; Aledo comenzó a decaer en favor de su entonces arrabal, Totana. El nuevo asentamiento, bien emplazado en el corredor del valle, ofrecía mejores condiciones de vida: con clima apacible y buenas tierras, a mediados del siglo XVI Totana se convirtió en un municipio floreciente. El propio Cabildo de Aledo se trasladó allí y desde entonces las actas se empezaron a encabezar como “En la villa de Aledo y Totana”.

Entrando en la configuración del territorio, la comarca del Bajo Guadalentín se encuentra vertebrada por el irregular cauce del río que le da nombre, el Wad-al-littin (rio de barro o fango), también conocido como Sangonera en su último tramo.  El lecho fluvial no es de caudal permanente, siendo alimentado por numerosas torrenteras a lo largo de su recorrido y, aunque casi siempre está seco, en caso de avenidas evacua grandes volúmenes de agua y sedimentos; actualmente estos aportes se derivan en Totana por el canal del Paretón hacia la rambla de las Moreras, para desembocar en el golfo de Mazarrón.

Por otra parte, se ha especulado con la existencia de restos de un dique, cuya construcción original podría ser de época romana. Aunque no hay certeza histórica de ello, sí existe cartografía antigua que presenta la desembocadura de este curso fluvial por el litoral almazarronero. Algunos mapas muestran dos ramales del río, uno encaminado hacia el Segura y otro que se dirige directamente al mar. ¿Se trata de un error o, por el contrario, refleja la antigua existencia de un conducto para desviar las aguas?

 

Regnorum Hispaniae nova descriptio

 

Aquí mostramos un fragmento del mapa peninsular editado el año 1651 por los cartógrafos Willen Janszoom y Johan Blaeu, donde puede verse que el Guadalentín no figura como afluente del río Segura, sino que desemboca directamente en la bahía de Mazarrón.    Aunque este antiguo mapa no muestra el punto exacto de la desembocadura, como hemos dicho el río se canaliza por la rambla de las Moreras, alcanzando el mar a la altura de Bolnuevo.

La doctora Consuelo Hernández Carrasco nos dice que el nombre de esta playa debe proceder del valenciano bol: caladero de pesca; efectivamente, en su fondo marino pueden encontrarse especies tan apreciadas como barracuda, dentón o pulpo, por más que en la actualidad el atractivo de sus calas sea eminentemente turístico.

Un aspecto distintivo de la zona son las caprichosas formaciones rocosas de greda, material compuesto de sílice y aluminio que el tiempo y la erosión han ido moldeado hasta convertirlas en un paisaje verdaderamente encantado, como puede apreciarse en la imagen siguiente.

 

Rocas de Bolnuevo

 

 

 

domingo, 9 de junio de 2024

TOPONIMIA CARTAGENERA (I)

Continuando con las publicaciones referidas  al Habla Murciana, de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera, ofrecemos este nuevo capítulo .

Minería, pesca y agricultura fueron ocupaciones tradicionales de la comarca cartagenera; estas formas de vida influyeron en el espíritu de sus gentes, quedando reflejadas en los nombres de lugar que habitaron. Doña Emilia García Cotorruelo en Estudio sobre el habla de Cartagena y su comarca dice que la mentalidad providencialista del minero generaría topónimos tales como Encontrada, Suerte, Deseada, San Antonio, San Juan, Consuelo, etc. Del gremio marinero señala denominaciones propias de su actividad, como son Bol del Jurel, Cala Anguila, La Chapineta o Tajo de los Cuervos; por último, referido al ámbito rural cita antropónimos asociados a propietarios de fincas o caseríos: Los Pérez, Lo Conde, Lo Cotorruelo, Lo Poyo....

Por su singularidad llaman la atención estas últimas formas toponímicas, que aparecen en el Campo de Cartagena; allí son habituales los nombres de lugar precedidos de artículo, como puede ser el caso de Los Muñoces, Los Nietos, La Unión, La Aljorra, El Algar, Lo Pagán, Lo Romero..., pero entre ellos destacan estos últimos, basados aparentemente en apellidos a los que se antepone la partícula Lo, una forma constructiva poco habitual. El caso es que esta forma constructiva en absoluto puede considerarse habitual; más bien al contrario, se podría decir que resulta un tanto extraña.

Indagando en trabajos de lingüística no hemos encontrado grandes estudios al respecto, ni tampoco parece existir certeza total sobre el tema entre historiadores y autoridades en filología. Quien fuera el Jefe de Publicaciones del Archivo Municipal de Cartagena, don Alfonso Grandal, habla de nombres de lugar basados en apellidos de los repobladores y argumenta el caso de onomásticos precedidos del determinante lo, apelando a la fórmula:

lo de + apellido, hoy reducida a lo + apellido: Lo Pagán, Lo Romero, lo Tacón, lo Campano, lo Subiela, etc. Se trata de antiguas posesiones de un propietario de ese apellido y no tiene, desde luego, nada que ver con el artículo aragonés y catalán lo, como a veces se ha dicho, ni con la mudez de la -s final del habla local.

La doctora Consuelo V. Hernández Carrasco en su trabajo sobre toponimia romance asume la tesis de Grandal, en cuanto a lo + de + apellido, pero justifica el determinante lo como artículo neutro aragonés y dice que el hecho de que se pierda la de obedecería a una relajación fonética del habla popular murciana. Consultando el portal de Datos Espaciales de la Comunidad Valenciana observamos que también en tierras alicantinas aparecen multitud de lugares, parajes y caseríos cuyos nombres tienen esta misma forma constructiva: Lo Colorado, Lo Guerra, Lo Valero, Lo de Bru, Lo Ballester, lo Carrasco, lo Jiménez, Lo Reche, Lo de Reig, Lo de Vigo, Lo Capitán...

Esta es una muestra de los 1.250 nombres de este tipo que incluye el citado portal. Como vemos, los topónimos formados con Lo no son exclusivos de la Región de Murcia; al contrario, aparecen con mayor frecuencia en la Comunidad Valenciana. También observamos algo curioso: el portal cita Lo de Vigo y Aljibe Lo Vigo Viejo; hay distintas formas de nombrar el sitio, cosa que también ocurre con Lo Reche y Finca lo de Reig, un lugar que figura con estas dos acepciones.

La historiadora Remedios Muñoz Hernández, en su obra De la Marquesa a Los Montesinos, hablando de los orígenes del asentamiento humano en la antigua albufera de Orihuela, dice:

La expulsión de los moriscos en 1609 y la epidemia de peste en 1648 paralizaron la iniciativa repobladora. No obstante, para estos años adversos, se han localizado sendos establecimientos en las haciendas conocidas con los nombres de Blanch y Reig, que han llegado hasta nuestros días con estas últimas denominaciones.

 

Esta profesora, natural de Los Montesinos, nos muestra un mapa de la zona que reproducimos aquí, en el que los predios anteriormente citados aparecen como Lo Blanc y Lo Reig, junto a lugares como Lo Sastre, Lo de Montanaro, La Marquesa, Los Pérez, La Rafaela, Los Pinicos... Una variedad de formas toponímicas que sugieren distintas procedencias o etapas repobladoras.

 


De la Marquesa a Los Montesinos

Inicialmente la repoblación de la comarca oriolana se nutriría con gentes del reino de Valencia; posteriormente, la colonización auspiciada por el cardenal Belluga supondría la desecación de marjales y la roturación de tierras que serían entregadas a nuevos colonos. Estos hechos históricos son indicativos de la mezcla de habitantes y confluencia de hablas que se dieron en la Vega Baja, lo que podría explicar la disparidad de sus denominaciones.