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sábado, 11 de abril de 2026

EL HABLA MURCIANA-CUEVAS TROGLODITAS

 Seguimos con un nuevo capítulo de la serie El Habla Murciana de  nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera

Cuevas troglodíticas

En la costa de Águilas se encuentran parajes tan singulares como la Isla del Fraile, el Cabezo de las Cuevas o el Pico del Aguilica; cerca de este mirador rocoso se encontraban las cuevas, unas viviendas trogloditas naturales que tenían buenas condiciones de habitabilidad, ya que dentro de ellas la temperatura se mantenía constante y resultaba agradable. Utilizados desde tiempos inmemoriales, en estos habitáculos vivían gentes marginadas y familias de pescadores que diariamente echaban sus redes para ganarse la vida.

Este tipo de casas-cueva no fueron extrañas en nuestra geografía; solían darse en zonas con altas temperaturas y escasas precipitaciones. Aunque su localización principal se centró en tierras granadinas, también en Murcia tuvieron una significación importante.

En Águilas se constituyó una barriada de viviendas horadadas en la ladera del monte. Las casas estaban compuestas de una entrada-cocina y dos habitaciones, aunque si el terreno lo permitía se agrandaban, dándoles mayor profundidad; sus formas constructivas eran artesanales: utilizando materiales básicos se creó una tipología basada en planos como el mostrado aquí arriba.

En su trabajo Arquitectura popular de Murcia, la doctora M.ª Rosario Martí hace estas observaciones: Además de cuevas, hay casas-cueva, un fenómeno híbrido importante. Es decir, viviendas en las que una parte ha sido excavada y otra parte construida. Pasados los años, cuevas próximas a la costa y con buenas condiciones de habitabilidad llegaron a utilizarse como residencias de verano.

Otro tipo de construcciones, bastante comunes en toda la costa levantina, son las casas con torre, cuyo origen hay que buscar en la arquitectura militar y civil de la Edad Media. La pervivencia de las casas-torre se justificaría por razones defensivas, al igual que las torres-vigía.

torre

Torre del Negro

En el ámbito rural aparecen también residencias señoriales adosadas a las torres, que suelen llevar anejas dependencias de tipo agrícola. Estamos ante edificios de un cierto empaque, construidos con buenos materiales. Este tipo de casas, que suelen ser de dos plantas y con tejados a sendas vertientes, se encuentran generalmente en zonas del interior, resguardadas ante posibles incursiones piratas.

 

Casa-torre en Totana

domingo, 29 de marzo de 2026

EL HABLA MURCIANA-GEOLECTO ALAMEÑO

 Aportamos un nuevo capítulo de la serie EL HABLA MURCIANA de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera

GEOLECTO ALHAMEÑO 

Ocupando una posición central en el Valle del Guadalentín se encuentra Alhama, población que cuenta con un extenso término municipal por donde pasa el haz de isoglosas que refleja el doctor Juan Antonio Sempere Martínez en su obra Geografía lingüística del murciano con relación al sustrato catalán:

La línea imaginaria que desde Jumilla a Mazarrón atraviesa el territorio de nordeste a suroeste divide la región en dos en el aspecto léxico, señalando límites dialectales: al este quedan las zonas de histórica influencia catalana, mientras en el oeste se puede observar la mayor penetración del castellano.

En tiempos de la reconquista las principales ciudades eran Murcia, Lorca, Cartagena y Mula; a mitad de recorrido entre ellas y en pleno valle del Guadalentín se emplaza la villa de Alhama, cuyo término municipal linda con estas cuatro comarcas naturales: Campo de Lorca, Campo de Cartagena, Huerta de Murcia y Cuenca de Mula. El valle fue zona de paso obligado entre Murcia y Granada por el camino de la Torre, construido posiblemente sobre una antigua calzada romana.

El apelativo Torre hace referencia a la atalaya del castillo de Alhama, visible desde la lejanía; la importancia estratégica del sitio queda recogida en El castillo de Alhama de Murcia: una fortaleza castellana entre Aragón y Granada, que hace referencia al geógrafo y viajero ceutí al-Isidri, el cual indica:

El que quiere ir de Murcia a Almería debe pasar por Qantarāk Aškāba («Puente de Aškāba» o Alcantarilla), Hisn Librāla («Castillo de Librilla»), Hisn al-Hamma («Castillo del baño termal» o Alhama) y Lūrca (Lorca)...

Castillo de alhama

Castillo de Alhama

La etimología árabe de Alhama: al-Hamma alude a los antiguos baños termales que, junto con el castillo, representan sus signos de identidad y dan nombre al topónimo hisn Al-Hamma (Castillo del baño), una fortaleza de época islámica. Este enclave de paso propiciaría un encuentro de hablas que contribuyeron a asentar un vocabulario de lo más variado: entre ellas figuran arabismos como acequia, alcancil, aletría, algarabía, alhábega, arjuma, margual, tahúlla o zafa, comunes en todo el léxico murciano.

Asimismo, se pueden identificar dos muestras genuinamente alhameñas: por un lado el término azaraque, de az-zarraq (nacimiento de agua) y de otro la persistencia del vocablo Ral, equivalente al término Rahal o Rafal procedente del árabe rahl, que designa una partida rural.

Con la intervención de Jaime II para anexionarse el reino de Murcia, tras dos largos años de asedio el castillo de Alhama fue tomado en 1298, pasando la villa a depender de la Corona de Aragón.  El 3 de febrero de ese año Jaime II escribirá desde Alhama a su aliado el monarca granadino, notificándole la grata nueva de la conquista de tan fuerte lugar: 

“Nos facemos saber que somos venido al Regno de Murcia contra nuestros enemigos de Castiella, e a sitiamos al castiello de Alhama, al qual loado sea Dios, habernos preso e tenemos, et facernos vos saber porque sabemos que vos placera”.

Posteriormente, la sentencia arbitral de Torrellas supondría la división del reino de Murcia, quedando su capital y la parte meridional del territorio para la Corona de Castilla. Entre las plazas a devolver a los castellanos figuraría Alhama, cuyo castillo fue entregado el 19 de noviembre de 1304; por entonces, la población de la villa era escasa y predominantemente mozárabe, pero por privilegio real los colonos catalanes pudieron permanecer en el lugar.

De ascendencia valenciano-catalana quedan semejanzas léxicas en voces como: baladre, bajoca, boria, crilla, esclafar, fosca, llampo, llanda, pareta, yaya... También la aportación aragonesa fue muy importante, empezando por los diminutivos ico e iquio y continuando con palabras como: abonico, bardomera, calorina, capaza, desocupo, fresquilla, panocha, pesahombre o regomello. Igualmente hay que destacar la influencia castellano-manchega, con términos como amanoso, enrobinar, linde, mamio, manifacero, matachín, parva, rabogato, rastra, simentero, torzón, volantero o zompo, que aparecen en la comarca del noroeste y también forman parte del repertorio alhameño.

Todo este mosaico de voces constituye una gran riqueza léxica, por lo que la zona del Bajo Guadalentín puede considerarse como un geolecto representativo del habla regional.

Actualmente, al haber desaparecido tanto la agricultura tradicional como algunos de los antiguos oficios y formas de vida, parte de este vocabulario se pueda calificar de arcaico; como dijo Vicente Medina, “con las tradiciones se va la lengua”.

Por otra parte, el proceso de normalización lingüística y el mayor nivel cultural de la población han hecho que el lenguaje evolucione, incorporando nuevos vocablos y propiciando un discurso más acorde con los tiempos actuales; esto no quiere decir que se haya perdido el gracejo típico murciano, con sus particulares formas de expresión, que todavía pueden escucharse en muchas frases del lenguaje común.

martes, 10 de marzo de 2026

EL HABLA MURCIANA- BAJO GUADALENTÍN

 Publicamos un nuevo capítulo de la serie El Habla Murciana de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera

La comarca del Bajo Guadalentín se extiende horizontalmente por la zona central de la Región de Murcia. Estamos en un amplio valle, delimitado al Norte por Sierra Espuña y al Este por el macizo de Carrascoy; la apertura hacia el Campo de Cartagena y el litoral costero delimitan el espacio por donde discurre el río Guadalentín-Sangonera. En esta área se encuentran las poblaciones de Alhama, Librilla y Totana, a la que se suma la histórica plaza medieval de Aledo, estratégicamente emplazada a seiscientos cincuenta metros de altitud; desde ella, en días claros, puede divisarse la costa de Mazarrón, cuya población también cabe incluir aquí.

La histórica villa de Aledo, es un pequeño municipio escasamente habitado en la actualidad, pero en su momento el castillo aledano, construido sobre el primitivo hisn musulmán, fue punto estratégico de defensa contra las incursiones del reino nazarí. La frontera del reino de Murcia con el Islam daría protagonismo histórico a este emblemático sitio durante siglos: el 14 de abril de 1257 Alfonso X dicta un Privilegio Rodado por el que la Corona cede la plaza a la Orden de Santiago, que creó una encomienda con los territorios de la propia Aledo, Totana, Pliego y Yechar; posteriormente, en 1293 se le concedería a la villa el fuero de Lorca, lo que implica la existencia de un núcleo organizado de cristianos.

Tras la toma de Granada por los Reyes Católicos, el enclave perdió su condición de baluarte fronterizo y la plaza entró en declive; Aledo comenzó a decaer en favor de su entonces arrabal, Totana. El nuevo asentamiento, bien emplazado en el corredor del valle, ofrecía mejores condiciones de vida: con clima apacible y buenas tierras, a mediados del siglo XVI Totana se convirtió en un municipio floreciente. El propio Cabildo de Aledo se trasladó allí y desde entonces las actas se empezaron a encabezar como “En la villa de Aledo y Totana”.

Entrando en la configuración del territorio, la comarca del Bajo Guadalentín se encuentra vertebrada por el irregular cauce del río que le da nombre, el Wad-al-littin (rio de barro o fango), también conocido como Sangonera en su último tramo.  El lecho fluvial no es de caudal permanente, siendo alimentado por numerosas torrenteras a lo largo de su recorrido y, aunque casi siempre está seco, en caso de avenidas evacua grandes volúmenes de agua y sedimentos; actualmente estos aportes se derivan en Totana por el canal del Paretón hacia la rambla de las Moreras, para desembocar en el golfo de Mazarrón.

Por otra parte, se ha especulado con la existencia de restos de un dique, cuya construcción original podría ser de época romana. Aunque no hay certeza histórica de ello, sí existe cartografía antigua que presenta la desembocadura de este curso fluvial por el litoral almazarronero. Algunos mapas muestran dos ramales del río, uno encaminado hacia el Segura y otro que se dirige directamente al mar. ¿Se trata de un error o, por el contrario, refleja la antigua existencia de un conducto para desviar las aguas?

 

Regnorum Hispaniae nova descriptio

 

Aquí mostramos un fragmento del mapa peninsular editado el año 1651 por los cartógrafos Willen Janszoom y Johan Blaeu, donde puede verse que el Guadalentín no figura como afluente del río Segura, sino que desemboca directamente en la bahía de Mazarrón.    Aunque este antiguo mapa no muestra el punto exacto de la desembocadura, como hemos dicho el río se canaliza por la rambla de las Moreras, alcanzando el mar a la altura de Bolnuevo.

La doctora Consuelo Hernández Carrasco nos dice que el nombre de esta playa debe proceder del valenciano bol: caladero de pesca; efectivamente, en su fondo marino pueden encontrarse especies tan apreciadas como barracuda, dentón o pulpo, por más que en la actualidad el atractivo de sus calas sea eminentemente turístico.

Un aspecto distintivo de la zona son las caprichosas formaciones rocosas de greda, material compuesto de sílice y aluminio que el tiempo y la erosión han ido moldeado hasta convertirlas en un paisaje verdaderamente encantado, como puede apreciarse en la imagen siguiente.

 

Rocas de Bolnuevo

 

 

 

domingo, 9 de junio de 2024

TOPONIMIA CARTAGENERA (I)

Continuando con las publicaciones referidas  al Habla Murciana, de nuestro compañero Francisco Ramírez Munuera, ofrecemos este nuevo capítulo .

Minería, pesca y agricultura fueron ocupaciones tradicionales de la comarca cartagenera; estas formas de vida influyeron en el espíritu de sus gentes, quedando reflejadas en los nombres de lugar que habitaron. Doña Emilia García Cotorruelo en Estudio sobre el habla de Cartagena y su comarca dice que la mentalidad providencialista del minero generaría topónimos tales como Encontrada, Suerte, Deseada, San Antonio, San Juan, Consuelo, etc. Del gremio marinero señala denominaciones propias de su actividad, como son Bol del Jurel, Cala Anguila, La Chapineta o Tajo de los Cuervos; por último, referido al ámbito rural cita antropónimos asociados a propietarios de fincas o caseríos: Los Pérez, Lo Conde, Lo Cotorruelo, Lo Poyo....

Por su singularidad llaman la atención estas últimas formas toponímicas, que aparecen en el Campo de Cartagena; allí son habituales los nombres de lugar precedidos de artículo, como puede ser el caso de Los Muñoces, Los Nietos, La Unión, La Aljorra, El Algar, Lo Pagán, Lo Romero..., pero entre ellos destacan estos últimos, basados aparentemente en apellidos a los que se antepone la partícula Lo, una forma constructiva poco habitual. El caso es que esta forma constructiva en absoluto puede considerarse habitual; más bien al contrario, se podría decir que resulta un tanto extraña.

Indagando en trabajos de lingüística no hemos encontrado grandes estudios al respecto, ni tampoco parece existir certeza total sobre el tema entre historiadores y autoridades en filología. Quien fuera el Jefe de Publicaciones del Archivo Municipal de Cartagena, don Alfonso Grandal, habla de nombres de lugar basados en apellidos de los repobladores y argumenta el caso de onomásticos precedidos del determinante lo, apelando a la fórmula:

lo de + apellido, hoy reducida a lo + apellido: Lo Pagán, Lo Romero, lo Tacón, lo Campano, lo Subiela, etc. Se trata de antiguas posesiones de un propietario de ese apellido y no tiene, desde luego, nada que ver con el artículo aragonés y catalán lo, como a veces se ha dicho, ni con la mudez de la -s final del habla local.

La doctora Consuelo V. Hernández Carrasco en su trabajo sobre toponimia romance asume la tesis de Grandal, en cuanto a lo + de + apellido, pero justifica el determinante lo como artículo neutro aragonés y dice que el hecho de que se pierda la de obedecería a una relajación fonética del habla popular murciana. Consultando el portal de Datos Espaciales de la Comunidad Valenciana observamos que también en tierras alicantinas aparecen multitud de lugares, parajes y caseríos cuyos nombres tienen esta misma forma constructiva: Lo Colorado, Lo Guerra, Lo Valero, Lo de Bru, Lo Ballester, lo Carrasco, lo Jiménez, Lo Reche, Lo de Reig, Lo de Vigo, Lo Capitán...

Esta es una muestra de los 1.250 nombres de este tipo que incluye el citado portal. Como vemos, los topónimos formados con Lo no son exclusivos de la Región de Murcia; al contrario, aparecen con mayor frecuencia en la Comunidad Valenciana. También observamos algo curioso: el portal cita Lo de Vigo y Aljibe Lo Vigo Viejo; hay distintas formas de nombrar el sitio, cosa que también ocurre con Lo Reche y Finca lo de Reig, un lugar que figura con estas dos acepciones.

La historiadora Remedios Muñoz Hernández, en su obra De la Marquesa a Los Montesinos, hablando de los orígenes del asentamiento humano en la antigua albufera de Orihuela, dice:

La expulsión de los moriscos en 1609 y la epidemia de peste en 1648 paralizaron la iniciativa repobladora. No obstante, para estos años adversos, se han localizado sendos establecimientos en las haciendas conocidas con los nombres de Blanch y Reig, que han llegado hasta nuestros días con estas últimas denominaciones.

 

Esta profesora, natural de Los Montesinos, nos muestra un mapa de la zona que reproducimos aquí, en el que los predios anteriormente citados aparecen como Lo Blanc y Lo Reig, junto a lugares como Lo Sastre, Lo de Montanaro, La Marquesa, Los Pérez, La Rafaela, Los Pinicos... Una variedad de formas toponímicas que sugieren distintas procedencias o etapas repobladoras.

 


De la Marquesa a Los Montesinos

Inicialmente la repoblación de la comarca oriolana se nutriría con gentes del reino de Valencia; posteriormente, la colonización auspiciada por el cardenal Belluga supondría la desecación de marjales y la roturación de tierras que serían entregadas a nuevos colonos. Estos hechos históricos son indicativos de la mezcla de habitantes y confluencia de hablas que se dieron en la Vega Baja, lo que podría explicar la disparidad de sus denominaciones.


martes, 27 de diciembre de 2022

EL HABLA DE HELLÍN Y TOBARRA

 Continuando con lo publicado anteriormente relacionado con el "habla murciana" ofrecemos este nuevo capítulo


En el límite de la región levantina se encuentran estas dos poblaciones, cuyos municipios constituyen tierras de transición hacia la Meseta; seguimos por tanto en zona que aglutina características lingüísticas manchegas y murcianas, al igual que hemos visto en la vecina Fuente-Álamo. A partir del trabajo de la lingüista Remedios López Jiménez, El habla de Hellín y Tobarra, trataremos de distinguir las particularidades y diferencias dialectales existentes entre ellas citando algunas de las más acusadas:

-         Ensordecimiento y aspiración de la –s, que produce fenómenos de pronunciación: las vecinas= lah fecinah; las botas= lah fotah; las gallinas=lah jauinah.

-         Pérdida de la –d intervocálica, sobre todo en el lenguaje popular: mercado=mercao; estado=estao; arreglado=arreglao; vivido=vivío.

-         Metátesis de –r en determinados vocablos del habla vulgar: pobre=probe; persignar; presinar; Gabriel=Grabiel.

-          La –l final de sílaba interior se pierde en vocablos como: alguacil=aguacil; alpargate=apargate; albarca=abarca. Tambien se da la reducción del prefijo –des, resultando palabras como esconchar por desconchar, eslavazar por deslavazar ó efaratar por desbaratar. 

-         Son habituales los superlativos terminados en –era, como pelambrera, montonera, escombrera.

-         Los diminutivos suelen formarse con –ico, aunque no son tan comunes como en Murcia. Por último, hay que señalar que en todos los estratos sociales la –x se pronuncia como –s. –

-         Tanto en Hellín como Tobarra, el hábito de alocución es bastante reposado y toda la zona es yeísta, aunque éste es un fenómeno cada vez más generalizado.

La actividad agrícola es muy importante en toda la comarca, por lo que sus gentes prestan gran atención a los fenómenos atmosféricos, habiéndose acuñado un vocabulario especial sobre los distintos aspectos del cielo, de los que recogemos aquí una pequeña muestra:     

Boria. Del catalán boira: neblina formada por evaporación del agua 

Carlina. Calima: partículas de polvo en suspensión que se forman en días muy calurosos y cuya densidad dificulta la visibilidad.

Palmera. Nube blanquecina y alargada en forma de palma.

Gorrinos. Nubes blancas, de forma de vellón, diseminadas por el cielo.

Emborregado. Aborregado.

Zorruno. Se aplica al cielo para indicar que está cubierto, y por ello escaso de luz solar.

Cejo. Franja oscura en el cielo, formada por nubes tormentosas.

Nulo. Nublado

Chispainas. Lluvia menuda y débil.

Chamusquina. Aguacero repentino de corta duración.

Tronisca. Acción de tronar larga y continuada.

Escampiar. Escampar, cesar de llover,

Morear. Amainar

Peludo. Helada

Guielo. Hielo

Chuzo. Carámbano de hielo.

Viruje. Temperatura muy fría y desapacible.

Recochura. Ambiente fresco, generalmente en las noches de primavera y otoño.

Refrior. Ambiente frío, de temperatura baja.

Calorina. Calor fuete y sofocante.

Resol. Calor excesivo provocado por la reverberación del sol.

Solanero. Solanera, lugar expuesto al sol, sin resguardo alguno.

Por último, se puede observar que a medida que nos alejamos del levante escasean los posibles vestigios valenciano-catalanes, pero pueden distinguirse formas y variantes murcianas.


Francisco Ramírez Munuera

 

domingo, 10 de marzo de 2019

TORNEO DE DOMINÓ JUBICAM 2019


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El pasado 23 de febrero se celebró, en la sede de Jubicam, el torneo de dominó de 2019, en el que participaron siete parejas.

Los ganadores fueron:
-Campeones: Francisco Ramírez Munuera y Rafael García Aroca.

-Subcampeones: Antonio Gil Sánchez y Luis Gómez Sogorb.

Enhorabuena a los ganadores