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lunes, 11 de marzo de 2024

MEDIO SIGLO DEL AULA DE CULTURA

 Reproducimos artículo publicado en la Hoja del Lunes de Alicante por nuestro compañero y periodista Toni Gil


    Me contaron hace tiempo que a principio de la década de los 70 Francisco Oliver Narbona, director general de la Caja de Ahorros del Sureste (antecesora de la CAM) reunió en su despacho a dos responsables, uno de Murcia y otro de Alicante, de la Obra Social. Les dijo que estaban por venir nuevos tiempos en España, probablemente se referiría a la democracia aunque quizás sin citarla, y que con gobiernos de nuevo estilo las Cajas deberían enfocar de otra forma la aplicación de sus beneficios, pues las actividades sanitarias, docentes y otras sin duda serían asumidas por sector público. Les pidió ideas y propuestas. Es verosímil que de aquella conversación naciera la idea de reforzar la ya existente programación cultural, que crecieran la red de aulas de cultura y salas de exposiciones, y posteriormente los proyectos en materia de medio ambiente.

    En el caso de la ciudad de Alicante, en el edificio de la calle San Fernando — hoy sede universitaria— se habían realizado algunas exposiciones en la planta baja, existía una pequeña sala de conferencias en la primera, y en la trasera del edificio, calle Rafael Terol, estaba la biblioteca Gabriel Miró. Así que cuando la Caja, para salvaguardar sus intereses, tuvo que hacerse cargo de culminar la construcción del Edificio Alicante se reservó espacio para una nueva sala de exposiciones, las nuevas instalaciones bibliotecarias y una magnífica aula, con varias salas de distinto formato y aforo destacando el auditorio para grandes actos.

    El viernes 7 de marzo de 1974 las nuevas instalaciones fueron mostradas a los medios informativos y el jueves siguiente, día 14, bendecidas e inauguradas. El primer concierto corrió a cargo del Orfeón Stella Maris.

    Resumir medio siglo de actividad del Aula sería demasiado prolijo para este espacio: conciertos, teatro, congresos, asambleas, cine… cualquier actividad ha tenido cabida, incesantemente hasta 2011, y desde entonces ya de la mano de la Fundación Mediterráneo a otro ritmo. Pero me quedo con la conferencia del profesor Enrique Tierno Galvañ celebrada el 9 de enero de 1976, todo un problema para el Gobierno Civil de la época, con público que abarrotó las instalaciones —se desplazaron autobuses desde varios puntos de la provincia— y a su finalización se generó más o menos espontáneamente una manifestación por las calles de la ciudad, sin incidentes, eso sí bajo la atenta mirada de las fuerzas del orden que no recuerdo que tuvieran que intervenir.

    En 1986, en el acto de homenaje a los empleados que se habían jubilado —entre los que se encontraba el propio Oliver Narbona— se instaló una placa que dice así:

«Los Órganos Rectores de la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia dedican esta Aula de Cultura al Ilmo. Sr. Don Francisco Oliver Narbona en homenaje a su labor como Director General de la Institución y reconocimiento a su decidido apoyo a la función cultural de las Obras Sociales».

    El Aula ha sido un referente cultural, y si dejó huella —que aseguro que sí— fue tanto por quien le dio posteriormente su nombre, como por la magnífica gestión de quien fuera su responsable hasta 2002, Carlos Mateo Martínez. Al cumplirse medio siglo de su apertura, hagamos votos porque llegue a cumplir uno entero lleno de vitalidad.

 

 


martes, 3 de noviembre de 2020

EDIFICIOS HISTÓRICOS Y SINGULARES DE LA CAM / 16 OSCAR ESPLÁ

 


El proyecto tuvo su “primera piedra” en noviembre de 1979, en un solar de 5.037 metros cuadrados, con dos cuerpos: uno, destinado a viviendas, y el otro a los nuevos servicios centrales de la Caja de Ahorros Provincial de Alicante. 

Cuentan que al efectuar la excavación para proceder a la cimentación se encontraron con una vena de agua (el área se sustenta sobre el antiguo barranco de Benalúa), y el manantial se aprovechó –y continúa utilizándose, supongo- en los equipos de refrigeración.

 El 20 de junio de 1984 finalmente se inauguraba el nuevo edificio. Proyecto de los arquitectos Francisco Muñoz Llorens y Pascual Genovés, y del de la obra Alejandro Parrés. “Dieciocho cúpulas inundan de luz este edificio singular que consta de seis plantas de oficinas y 17 metros de subsuelo donde su ubica el mundo de los ordenadores controles, cajas fuertes y sofisticado equipo de maquinaria. Mármoles, maderas, funcionalidad, comodidad se conjugan en su conjunto como constante estética y ambiental”, así se definía en el diario Información al día siguiente. Un patio central interior, con jardín colgante, constituía un eje sobre el que se desarrollaban las oficinas de las plantas superiores. Además de un espacio para exposiciones, un auditorio dotado con las más modernas técnicas permitiría actividades culturales, congresos y convenciones.

 Con la fusión CAM-CAPAV de 1992, pronto el edificio se propuso como sede de los servicios centrales de la “nueva” entidad, y creo recordar que se consultó con el arquitecto Muñoz Llorens para su remodelación: se eliminó el patio central, ampliándose todas las plantas.

 Prácticamente todos los servicios de los edificios de la calle San Fernando (además del histórico, había otro enfrente que finalmente se vendió) se trasladaron al de Oscar Esplá, que, además, al contar con garaje permitía a los directivos utilizar plazas de aparcamiento.

 En lo que me atañe más personalmente, en la sexta planta se instalaría en 2005 un mural con las denominaciones y logotipos de todas las entidades que habían dado lugar a la CAM, y unas vitrinas con elementos históricos, varios de ellos centenarios; en el segundo sótano, se constituyó el almacén del Archivo Raíces, en tres espacios –uno exclusivo para referencias de la Obra Social, que coordinaba Carlos Mateo- que espero sigan existiendo.

 Como curiosidad, si no ando errado, el edificio actualmente es “propiedad” del fondo de pensiones de los empleados, quien lo debe tener alquilado al BS.

 (Toni Gil)